
En 1933 un escritor inglés llamado James Milton publicó una novela que marcó un hito en la literatura inglesa: “Horizontes Perdidos”. El libro cuenta la historia de un grupo de turistas que descubren un lugar en medio de los himalayas llamado Shangri La. Era un lugar de ensueño, donde el tiempo se detenía y se podía contemplar la vida de una manera diferente. Su presentación de una sociedad pacífica, donde gobiernan unos sabios lamas en paz es considerada un clásico de la literatura utópica y el mítico Shangri-La, un símbolo del gobierno perfecto basado en la sabiduría.
Los chinos tomaron nota de esta descripción que hacía Milton en el libro y 70 años más tarde decidieron bautizar a la ciudad de Zhongdian con el mismo nombre de aquel lugar utópico.
Situado en la provincia de Yunnán, Shangri La es una de las ciudades de China más cercanas al Tibet. Por las sus calles, se observa la influencia tibetana presente en todos los detalles. Tanto la comida que ofrecen los restaurantes hasta la vestimenta que se vende en los negocios, gozan de una particularidad que los diferencia de todos los demás lugares que visitamos en nuestra travesía por el gigante asiático.
A escasos metros del centro de la ciudad se encuentra el Monasterio Songzanlin, definido como el templo tibetano budista más importante de la región. Por 10 dólares se puede ingresar a este monasterio que fue mandado a construir por el quinto Dalai Lama en 1679 luego de tener una visión divina. Su arquitectura está basada en el Potata Palace, el templo más importante en la región del Tibet. Dentro del monasterio se puede apreciar la tranquilidad y paz con que viven los monjes que deciden pasar sus vidas enteras aquí. Así, se puede ver cómo rezan y meditan estos personajes de túnicas bordeaux y cabezas rapadas, mientras comprobamos que la globalización también ha llegado aquí: muchos de ellos hablan por sus celulares mientras caminan por el lugar.
Shangri La también es conocida entre los amantes del trekking. Este lugar es base de varios turistas que vienen hasta estas tierras para perderse días por algunas de las montañas más antiguas de toda China. Minutos más tarde, lo comprobamos en uno de los bares del pueblo. Este lugar es un punto de encuentro para todos los turistas que visitan estas tierras y quieren disfrutar de la cerveza artesanal mientras un fuego climatiza el ambiente. Algunos viven aquí, otros realizan trabajo voluntario y nosotros, que estamos de paso. Todos estamos aquí por diferentes motivos. Pero hoy nos reúne el mismo: festejar que conocimos la mítica ciudad de Shangri La.



